#28. Apps que nos hackean el cerebro

Imaginaba que pasaba mucho tiempo con el teléfono, sobre todo porque mi trabajo lo requiere, o al menos, esa es la excusa que siempre me he puesto a mi mismo. Pero esta mañana cuando estaba mirando los datos de mi iPhone sobre el uso que le doy al teléfono me he quedado completamente helado: esta semana he desbloqueado el teléfono cada 9 minutos, ¡cada 9 minutos!

El experimento que hice de “Desconectado” de las redes sociales durante 7 días hace tan solo unos meses no me ha servido para nada. He vuelto a coger los antiguos hábitos, porque la tarea que más hago al desbloquear el teléfono es ir a las redes sociales: ya sea para perderme en el feed de twitter, o mirar fotos bonitas en Instagram. Es verdad que mi iPhone es mucho más que esas apps, se ha convertido en el lugar en el que hago fotos, muchas veces incluso las retoco, planifico los vídeos y escucho música. Pero si miras los datos númericos del uso que hago del teléfono, los números no engañan. Paso una media de 3 horas todos los días en las redes sociales.

Los que seguís mi pista por Instagram o Twitter a veces me decís que no soy demasiado activo en las redes sociales, que no estoy publicando constantemente, y que muchas veces no conocéis mi opinión sobre algunos temas; y es cierto porque subo unas cinco fotos a Instagram a la semana y un par de tuits al día. Comparado con otros “influencers”, lo mio es de verdadera pena. Así que mi pregunta real que me hago a mi mismo es: ¿qué narices hago tanto tiempo en las redes sociales si no es para publicar contenido? Si me pongo a pensarlo me pasa algo curioso: entro en la app y derrepente, el mundo se convierte en esa app, en esas fotos preciosas, esos lugares de ensueño, esas sonrisas de anuncio de pasta de dientes… y pierdo horas y pierdo momentos de productividad.

He mirado en Internet sobre la adicción a Internet. Así, como si te metieras un chute directo a la vena. Una sobredosis de Internet…y ¡¡existe!!! La primera vez que se diagnosticó esto fue hace 12 años en Estados Unidos (por otra parte no me extraña), y fue a un joven de 16 años que lo llevaron sus padres a ver al médico porque tenía un comportamiento típico de un una persona que se encuentra con mono. El único mono que tenía el chico era que sus padres le habían quitado internet debido a que había bajado su rendimiento académico.

Esto fue hace doce años, es decir, en la era previa a encontrarnos con un teléfono al lado que nos conecta a Internet de forma inmediata. Y ha sido ahora cuando nos hemos dado cuenta de que estamos enganchados, pero a nadie le apetece hacer nada por cambiarlo. Y, ¿sabéis porqué? Porque cambiar es muy jodido. El adicto a la heroína le cuesta horrores dejarla porque es muy complicado. El adicto a las redes sociales y a desbloquear el teléfono cada 9 minutos (es decir, yo por ejemplo), le cuesta mucho trabajo dejar aparcado su teléfono.

No me entiendas mal, creo que el teléfono móvil, la capacidad de tener en el bolsillo un micro-ordenador que nos conecta con el resto de seres humanos, me parece uno de los inventos más grandes que hemos creado junto con la imprenta.

Apple y Google se han dado cuenta de una cosa: han creado herramientas increíblemente buenas, pero la gente no las está usando de la forma más responsable y se están enganchando. ¿Es culpa de Apple o Google? No. Yo veo unos claros protagonistas de esta historia de terror: las apps come tiempo. Pongamosle nombres a estas:

    • Instagram
    • Twitter
    • YouTube
    • Mensajería instantánea
  • Facebook

Estas apps nos hackean el cerebro para mal pero tengo algunas soluciones para ello que yo mismo voy a poner en práctica desde ya. Debo reconocer que eso de dejar el teléfono por ahí y salir al campo no es lo mío y no pretendo engañarme a mi mismo ni a ti como lector de este artículo.
Ya me conozco demasiado bien como para saber que no soy así, y que para mi la tecnología es parte de mi vida, así que voy a usar la tecnología pero de la mejor forma posible para hackear mi cerebro, para convertirme en un mejor ser humano.
Me apetece compartir contigo estos pequeños hacks:

    • Contenido en redes sociales: voy a ponerme un horario para cada red social. Para que el proceso sea entrar, subir alguna foto, responder algunos comentarios (los que me de tiempo responder), mirar las fotos de mis amigos y salir. Adiós al scroll infinito y a ese diseño de máquina tragaperras donde por mucho que bajes, no termina nunca. Mi tiempo es finito, pero el scroll no lo es.
    • Crear hábitos saludables. No solo vale con proponérselo, también hay que llevarlo a cabo de forma constante por eso crear un hábito en cada área de tu vida que quieras mejorar es lo ideal para que el cambio suceda. Existe una app que me gusta por lo bien diseñada que está y se llama Today. Consiste en algo tan sencillo como un calendario. Creas un hábito, y por cada día que cumplas con esa acción, lo marcas en el calendario. Si no lo cumples, no lo marcas. A nadie le gusta quedarse con un calendario incompleto, y por eso te animas a mantener tu acciones.
    • Creo que el cambio a ser mejor humano debe ser holístico y la comida es una cosa importante. Si somos lo que comemos, la pizza de ayer por la noche dice muy poco de mi. El tiempo que no esté invirtiendo tontamente en las redes sociales puedo emplearlo en actualizar los nutrientes que he tomado durante mi comida con la app de Lifesum. Desde hace 3 años la uso, aunque reconozco que de forma intermitente. Pero espero usarla más porque uno de los objetivos que me he marcado es tener el hábito de comer sano.
    • Meditar. Algún día os contaré mi relacción con la meditación de forma más estrecha, pero por el momento puedo decirte que la app que uso es Headspace.
    • No voy a engañarme a mi mismo: no voy a conseguir los músculos de los modelos de Aussiebum levantando pesas porque me aburre levantar pesas. Por eso quiero entenar en algo que me guste, superarme a mi mismo en algo que me haga feliz, y no en algo que me veo impuesto por esta especie de locura de conseguir el cuerpo perfecto como vehículo para la felicidad. Esto no es así. Así que levantar pesas de forma habitual no me funciona, por eso, esta semana he vuelto a retomar Yoga después de 3 años sin hacer ni un solo saludo al sol (es el calentamiento que se hace al comenzar en yoga), y me decargué una app gratuita que se llama Nike Training. Está super bien diseñada, con un montón de entranmientos, vídeos… ¡wow! Creo que encontrar un deporte que te guste es muy importante. Yo lo encontré hace unos años con el yoga, pero lo sustituí por ir al gimnasio porque me parecía una forma más rápida de ponerme más en forma…y aunque sí estoy algo más en forma… la pierdo si no entreno por aburrimiento
    • AutoSleep: quiero dormir todos los días un mínimo de 7 horas, y si son 8 pues mejor. No me gusta la cultura de “yo solo duermo 5 horas y estoy perfectamente bien”. El otro día cumplí 28 años y siempre que digo mi edad todo el mundo se queda sorprendido…no lo digo por ese fanatismo de “oh qué joven luzco”, de verdad que no porque hasta hace bien poco lo de “oh, qué joven pareces” era una cosa que más bien me daba vergüenza. Siempre me suelen hacer la pregunta de “¿y qué haces para conservarte tan bien?” Mi respuesta siempre a modo de broma es: “dormir mucho”. Pero, ¡es verdad! Siempre he intentando dormir 8 horas y de forma regular, siguiendo ciclos de sueño. No sé si al final esto influye en algo. Pero da igual, es más barato dormir que echarse cremas en la cara.
  • Vacía tu cabeza de tareas, déjala respirar tranquila y no en un pozo de cosas como “tengo que ir a comprar el pan”, “debo completar los papeles para el visado”…esto no es forma de vivir. Si pones en el mismo lugar cosas importantes con cosas sin importancia, al final crearás un desastre y no sabrás sobre qué priorizar; por eso una app como OmniFocus (muy molona pero muy cara), o Todoist (también molona y gratis), pueden ayudarte y mucho para vaciar tu cabeza y comenzar a trabajar en orden.

Como ves hay apps que te hackean el cerebro para mal si las usas de forma inadecuada. Y que te “hackeen” el cerebro significa que te hackean también tu vida profesional y personal. Pero para todo en esta vida existe un yin-yan, unas apps que son buenas y unas apps que son malas.

El problema no es del dispositivo, de ese teléfono con esa pantalla preciosa, luminosa y con curvas. En absoluto, el problema lo tenemos nosotros de hacer un uso perezoso de la tecnología, y no darnos cuenta de que la tecnología potencia tanto nuestras virtudes como nuestras debilidades; y si eres perezoso y te instalas Instagram, ¡ciao bello! Te pasarás horas y horas mirando el feed sin hacer nada. En lugar de eso, y si quieres usar Instagram úsalo del modo correcto: es una red social así que socializa con la gente: deja comentarios, likes, sube fotos y ponte un límite. Cuando hayas llegado a ese límite, deja Instagram y ve a capturar instantáneas de tu vida que esas no las encontrarás en Instagram; y si una foto es más valiosa que mil palabras, un sentimiento, una emoción, es más valioso que una foto.

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