Mi experiencia con Android (4 días de uso)

Si me conoces sabrás que soy un gran apasionado de la marca de la manzana, y sino, ya te digo yo que mis amigos me tachan de “Apple fanboy”. Sin embargo, he decidido probar Android por una temporada y quien sabe, si quizás se convierte en mi teléfono habitual por una temporada.

Tenía la fea costumbre de comprarme cada nuevo iPhone que salía, e incluso cada cosita que Apple sacaba ya fuera un nuevo Apple Watch o un Magic Trackpad, lo que fuera siempre que llevara la marca de la manzana detrás.

Con cada actualización de hardware (¡y de software!) tenía la sensación de que había algo que ya no me emocionaba como antes, y sobre todo, esa sensación horrorosa de sentirse exclavo de una marca y de comprar una y otra vez el mismo producto sin apenas cambios en el aparato pero sí para el bolsillo.

Tanto mi compañero de trabajo, un gran apasionado de Android como mi pareja, me animaban a probar el sistema, poder ver más allá de la estrecha interfaz de iOS y más este año que no había actualizado a iPhone 7. Las nuevas mejoras no me terminaban de gustar y no justificaba el precio del terminal.

Una mañana estaba haciendo mi ruta habitual por Amazon y…compré impulsivamente un Nexus 6P de 64 Gb. El Pixel se acaba de anunciar a un precio prohibitivo, pero leí por ahí que realmente no había tantos buenos cambios y que quizás el precio de este nuevo buque insignia de Android no estuviera del todo justificado. Así que fui a por el modelo del año anterior, algo más reciente que mi iPhone 6s, pero aún así, del año pasado. 480 euros. Algo aceptable para un teléfono con un procesador 810 v2, una patalla OLED de 5,7″ y una de las mejores cámaras del mercado.

Aclaro que me encanta el iPhone 6s, me parece uno de los diseños más bonitos que ha hecho Apple, y la integración de su sistema operativo con el resto de herramientas que tengo de la marca es sencillamente espectacular. Sin embargo, a esta maravilla de universo, se le empiezan a ver las costuras en gran parte porque lleva un tiempo sin crear ese efecto de sorpresa entre todos los que creemos en la marca. Así que, con un sincero “adiós por ahora” guardé mi iPhone 6s en su cajita blanca.

En una caja de cartón grisáceo venía el monolito gigantesco de Nexus 6P. Ahí estaba, frente a frente reflejándome en su pantalla. Pulsé sobre su botón de encendido y los píxeles empezaron a aparecer sobre su preciosa pantalla. ¡Wow, qué bien se ve todo!

Login en mi cuenta de Google, aceptar todos los permisos de no-privacidad y ya estaba dentro, en mi nuevo y flamante teléfono Android 6.0 puro. Puro y cristalino. Primero una vuelta por las apps nativas instaladas, y después a hacer la visita de rigor a Google Play. Comprobé que prácticamente todas las apps que tenía en mi iPhone tenían su versión Android.

Nice.

Oh! Una actualización de seguridad. Otra. Otra. Otra y así hasta 7 más que pude instalar Android 7.

Una vez que ya tenía el teléfono súper actualizado me paseé por todas las apps, sufrí el incordio de las contraseñas y las configuraciones y algunos crashes en apps. Pero en definitiva vi que el teléfono respondía con total fluidez. Con unas transiciones y animaciones preciosas.
Atrás quedaron los tiempos en los que Android iba a trompicones y con unos gráficos que parecían hechos con un Excel en lugar de con un bonito programa de diseño. Todo iba perfecto (¡a pesar de los crashes!)

Pero la magia vino en cuanto aprendí a usar los widgets. ¡Podía hacer prácticamente de todo! Desde poner mi calendario en una página, como realizar anotaciones de Evernote con un solo icono. Pero eché en falta otras cosas muy interesantes como el 3DTouch/Force Touch.

Google Fotos me trajo por el camino de la amargura. Bueno, más bien Fotos de Apple. No se terminan de sincronizar bien uno y otro y algunas fotos parece como si se hubieran perdido por el camino. Ni la integración ni la sincronización la he podido conseguir perfectamente teniendo un sistema multi OS.

Me gusta que mi iPad sea iOS porque sincreamente creo que la única alternativa al iPad es Samsung, y por ahí, pues no me apetece probar. En ordenadores, también. Para mi es una herramienta más y uso un iMac y un Macbook Pro indistintamente y necesito que esto funcione a la perfección, y OSX hace lo que me dice que hace. Ni más ni menos.

De momento voy por el cuarto día usando Android en mi Nexus 6P. No sé si terminaré quedándomelo y volviendo a coger mi iPhone 6s, o si por el contrario continuaré con mi experimento. Os iré contando en una nueva serie de videoblogs #14díasconAndroid (¡los que me permiten antes de cursar la devolución en caso de hacerlo!)

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