Mi primera impresión con PlayStation VR

Ayer hice el unboxing de algo que llevaba más de un año esperando: las Playstation VR. Las pude probar en el Tokyo Game Show de 2015 jugando a una demo de Hatsune Miku que sinceramente me pareció una verdadera locura de lo bien hecha que estaba.

Cuchillo en mano (y además uno grande) empecé a retirar el cartón del paquete que me había entregado Amazon. El producto que Sony me estaba vendiendo no era algo habitual, su embalaje me recordaba más a un producto premium que al de un periférico de una consola. Era como el mando Elite de Xbox One, una cosa que desde que coges el embalaje sabes que lo que hay dentro es canela fina.

Después de casi estrangularme con los 5 o 6 cables que tiene, además de su unidad de procesamiento, pude instalar el casco de realidad virtual de PlayStation.

Es difícil de describir la sensación que ofrece este tipo de tecnología. Cuando te pones el casco, pasas de estar en tu salón, con un ambiente y una luz concreta a estar en otro entorno completamente diferente. Solo hay dos cosas que te hacen darte cuenta de que lo que tienes delante no es real: la presión del casco sobre la cuenca de los ojos y la retícula de píxeles que se puede ver delante.

En cierta medida, agradezco que los píxeles que hay delante de mí, me ayuden a pensar que las imágenes que se están mostrando delante no son reales y que en cualquier momento puedo quitarme el casco y fin de la partida.

Comencé descargando la demo de Hatsune Miku VR. A fin de cuentas fue la que probé en Tokyo y me apetecía recordar ese momento. Durante el juego, cuando la vocaloid se te pone delante, de verdad sientes que está ahí delante. Casi es hasta palpable. Me dio una sensación verdaderamente escalofriante pensar que mi salón se había convertido en un estadio que vitorean a la mayor idol japonesa.

Después probé Playstation Worlds, en concreto una demo que te transporta a las profundidades submarinas. Es verdad que sientes que todo aquello es digital, y que realmente no estás allí, pero pensé “imagina un juego tipo Journey con su propio estilo gráfico haciendo uso de estas gafas”. Sin duda un puro espectáculo audiovisual.

También me enfundé dentro de un Ferrari en Driveclub VR y ahí sí que vi las limitaciones de la tecnología: comencé a sentir mareos a los pocos minutos de haberme puesto las gafas. Lo mismo me sucedió con Rigs, un juego que te planta en una arena de mechas. Tuve que quitarme las gafas y tumbarme en el sofá porque todo se movía a una velocidad que mi cerebro no terminaba de entender. Es cierto que el pripio juego te avisa que puedes sufrir mareos y que las sesiones iniciales deben ser cortas, para ir luego añadiendo poco a poco más tiempo. Sin embargo, no quise tentar a la suerte para evitar que la cena saliera por el lugar equivocado.

Las gafas de Playstation VR posiblemente no sean la mejor tecnología de realidad virtual en el mercado, sin embargo sí tiene uno de los mejores ecosistemas de desarrollo, una buena comunidad que lo apoya y sobretodo un buen precio. Obviamente ese precio va acorde con la calidad inferior de las gafas respecto a sus competidoras. Pero también es una buena forma de romper la barrera que separa al jugador del juego, la barrera física del panel LED 4K. Aquí no hay marcos, no hay un principio ni un final del frame, simplemente estás tú dentro del juego, eres tú el protagonista y es a ti a quien te persiguen.

Obviamente esta tecnología no es ni para todos los jugadores ni para todos los juegos. No creo que vayamos a jugar a un Mario 3D World siendo nosotros Mario, pero sí que veo mucho juego indie ofreciendo experiencias visuales inmersivas que nos metan dentro de la obra de arte.

El mayor error de PlayStation VR quizás sea el tener un catálogo sin un claro dominante, sin una referencia que digas “sí, este es el gran motivo de compra”. Posiblemente lo sea Resident Evil 7, pero ya te digo yo que a ese juego no lo pienso jugar con gafas de realidad virtual.

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