Soy Millenial y no uso Snapchat

Más de 1.500 seguidores en Twitter, 10.000 en Youtube y unos 250 contactos en Facebook. Y casi ninguno usa Snapchat.

Hace unos meses aterrizó la app del fantasma del fondo amarillo en mi iPhone, más que por intentar contactar con amigos, con el objetivo de conocer la red social de la que los medios que suelo leer (sector marketing) se estaban haciendo eco.

Suelo abrir redes sociales un poco por deformación profesional, principalmente para no quedarme fuera de lo “trendy” y no parecer idiota cuando me hablan de esa nueva red que los famosos usan para compartir sus instantes más íntimos con los fans.

De este modo instalé Snapchat. Y de un modo similar Snapchat pasó de la portada de mi iPhone a una carpeta. Y de la carpeta pasó al olvido.

Inicio Snapchat y ahí aparecen mis pies después de aprobar el uso de la cámara por parte de la app. Además de mis pies, la pantalla está enmarcada por por muchos iconos: algo así como un rayo que puede ser para el flash, el icono de la app presidiendo la pantalla, voltear la cámara, un menú hamburguesa en la parte inferior de la pantalla y un cuadrado en el margen inferior izquierdo.

Si deslizas el dedo hacia la derecha te vas a una pantalla de chat donde te conecta con los contactos que tengas. Y, a pesar de que como buen Millenial tenga más de 10.000 contactos entre mis redes sociales, solo saqué un puñado escaso de personas que tuvieran Snapchat y que fueran de mi entorno cercano. No podían faltar algunos amigos que ya tienen su Instagram o compañeros de marketing que como yo habían sido seducidos por la novedad del fantasma.

Si deslizas el dedo hacia la izquierda, muestras el panel derecho. En este panel me encontré lo más interesante de esta red. Tenía la parte de buscar a otros contactos, ver las actualizaciones de aquellos a los que “sigo” y la parte de “Discovery”.

Lo de buscar a personas a las que seguir me da una pereza infinita, por lo que busqué rápidamente en Google “best snapchat profiles” y cogí a unos pocos famosetes que usan la red para crear “auténtico engagement con sus fans”. ¡Wow! Vaya titular más bueno para vender esta red.

Después vi otros perfiles de compañeros de marketing y tecnología a los que admiro mucho profesionalmente. Pero, ¿de verdad que me importa lo que coman o su vida más allá de los artículos que escriben?

Discovery, mi sección favorita de Snapchat y por lo que me daba mucha pena eliminar la app. Muchos medios de comunicación se estaban dejando la pasta en publicar contenidos creados para esta red. IGN, Vice, Mashable y Vox, estos medios que me flipan publican sus contenidos en la red con un formato muy atractivo. Era como tener una app que funciona de editorial donde los medios se esfuerzan en hacerte llegar una información de manera visual. ¡El sueño del millenial! Mucha info en poco espacio para no perder demasiado tiempo y no tener que hacer un gran ejercicio de “razonar” el contenido.

Pasaban las semanas y aquello de Snapchat no me convencía demasiado. Publiqué alguna foto con algún que otro filtro resultón, pero no me sentía demasiado cómodo en la “red donde todos aquellos que tenemos menos de 30 nos sentimos como peces en el agua”. Parafraseo un titular que leí en uno de esos medios que aparecen en mi Feedly.

Decidí hacer una encuesta entre mis seguidores de Twitter. Una pregunta sencilla:

No me quedé solo ahí. Entre mis grupos de Telegram (¡adoro esa app!) lancé la misma encuesta y sorpresa: ¡resultados idénticos!

¿Usas Snapchat habitualmente?

— Victor Abarca (@victor_abarca) 22 de abril de 2016

Mis contactos, que principalmente tienen edades muy similares a la mía no usan Snapchat. Algunos no saben ni que existe, otros lo ven como una red que no va con ellos.

Puede que Snapchat en el 2015 haya crecido mogollón, pero… ¿cuánta gente la sigue usando después de descargarla?

Me huele a burbuja. Y si me confundo, por favor, ¡que me den un manual para entender la red!

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